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miércoles, 15 de noviembre de 2017

REEVALUAR

El paso del tiempo tiene sus consecuencias y eso los enfermos lo sabemos muy bien, o las cosas mejoran o se van a tomar por culo. Las revisiones tienen su aquello aunque muchas veces no nos hace falta la valoración del médico y nosotros mismos podemos observar el avance o el retroceso de nuestros síntomas. Lo peor viene cuando uno cree estar bien y en la consulta te ponen las pilas. La esclerosis múltiple es bastante puñetera para autoevaluarse porque no siempre nos da la misma cara, solo el andar resulta distinto cada día y así no hay manera. Personalmente las resonancias marcaban una hecatombe detrás de otra a pesar de que mis síntomas no parecían cambiar, el copaxone fue un monumental fracaso pero el tecfidera parece que me ha dado algo de vidilla. En la última revisión yo iba muy animado y si, la neuróloga me veía bastante estable pero vio cosas que no le hicieron mucha gracia y mantuvo el edss en el cuatro y medio ahí mismito al borde del cinco.

Me dirijo a buen paso al quinto año del diagnóstico en dirección al tribunal médico para mi revisión de la incapacidad y no me encuentro mal aunque si noto bajón. Cada día las cosas cuesta hacerlas un poquito más y en el verano estaba bastante espabilado porque aquí la temperatura suele ser bastante light comparada con otras provincias, ventajas de la incomparable Donosti. Se acerca la siguiente sesión de neuro e incluye resonancia, ya veremos, no me da buen rollo pero vete a saber. A veces creemos ver cosas donde no las hay y la rubia no para de repetírmelo. Digamos que estoy en stand-by pero este estado de aparente tranquilidad tiene mala pinta porque también los hubo antes y al pasar por la resonancia se confirmaba la catástrofe.

Tengo una buena colección de especialistas, cinco nada menos, a los que suelo acudir. Conozco bien la ruta del hospital y soy un auténtico experto en moverme por los diversos edificios que lo componen porque uso prácticamente todos. Utilizo google calendar para organizar mi agenda e incluso suelo perderme entre tanto apunte. También se complica un poco porque aparte de mi problema personal me ocupo del de mi madre, enferma de cáncer que acumula infinidad de consultas y pruebas a las que le acompaño.

Tratar con el personal de las diferentes secciones es una asignatura complicadísima, todos son distintos y tienes que aprender todos los juegos, y ya no digamos los médicos. A estas alturas ya no tengo que meditar con antelación a las visitas, lo hago cuando me enfrento a alguna nueva pero aquí la experiencia es un grado y te adaptas enseguida. Lo jodido es el cambio del personal, mi neurólogo inicial se jubiló por lo que su principal discípula ocupó su puesto y tuve que cambiar el chip por la diferencia de caracteres. Eso también me ha pasado en otras especialidades pero bueno, me he readaptado bien. Los especialistas no suelen ser complicados si mantienes una actitud tranquila y positiva. Con el tiempo aprendes a valorar a la persona e intuyes como está su estado de ánimo, a veces están contentos, otras irritados e incluso notas cuando están enfadados por algo así que no tienes más cojones que adaptar tu actitud.

Mi conducta ante las consultas la abordo de forma sistemática poniendo un poco de cuidado porque acostumbro a enrollarme mucho. A medida que va pasando el tiempo tomo nota de los nuevos síntomas para no olvidarme de contárselos al médico. Suelo ir con tiempo por lo que intento relajarme en la sala de espera, Si se trata de una prueba o análisis no tienes que reflexionar nada, eres un puto dummie y toca aguantar lo que te echen, no vale la pena montar un pollo por una aguja si al final te la van a pinchar quieras o no. Mostrar colaboración suele provocar que el personal sanitario actúe relajado y de buen rollo. Ante cualquier acto médico silencio o apago el móvil, a veces es inoportuno y lo he podido comprobar cuando he olvidado hacerlo.

Ante una consulta hay que tener muy claro lo que quieres contar y desde luego no hay que mentir ni ocultar nada. El médico no te debe nada y muchas veces se calla cosas para no preocuparte pero no se olvida de abordarlas cuando expende las recetas. Hay mucha gente que entra en las consultas predispuestos a crucificar al personal porque se creen dueños de la razón, los médicos suelen ser intransigentes con esta gente y procuran despacharlos rápido. No acudas a la consulta esperando milagros o acciones inmediatas, eso no existe, nadie te va a resolver ningún problema por arte de magia. Colabora y pon todos los medios para que el especialista valore adecuadamente tu problema. Si acudes acompañado ten en cuenta que el sanitario quiere escuchar tus palabras sin que nadie más intervenga, si duda ya preguntará a tu compañía lo que precise. Mi mujer suele acomodar su fiesta para acompañarme a la consulta del neuro que considera la más importante de todas y al resto acudo yo solo cuando ella está en el trabajo pero si está libre va conmigo. Al terminar la consulta elaboro un pequeño informe en casa con lo más importante para no olvidarme.

No siempre hay que estar de acuerdo con el médico en todo, a veces toman actitudes discutibles y es preciso señalarles la duda, utilizando para ello el más exquisito de los lenguajes unido a una generosa sonrisa y sin levantar la voz. Recuerdo la actitud de mi oftalmóloga que se mostraba en claro desacuerdo con el neurólogo y provocaba discusiones en la consulta. Ella apostaba por la enfermedad de Beçhet en vez de la esclerosis múltiple, menuda elección, hasta que una resonancia muy completa, que acordaron juntos, le dio la razón al neurólogo que inició el tratamiento con el copaxone. Lo jodido es que aparte de los marcadores de esclerosis múltiple tengo también alguno del Beçhet pero eso es totalmente normal en el ocho por ciento de la población que es portador sin padecer ningún problema. La madame se rindió y reconoció que yo no tenía lo que ella buscaba pero ahí seguirá vigilando el escotoma de mi ojo derecho.

El sistema sanitario se creó para darnos servicio pero la medicina no es la panacea universal, no podemos exigir resultados porque cada paciente es un mundo y no reaccionamos igual ante los mismos tratamientos. Hay que huir como de la peste de la vox populi respecto a los médicos y su sistema ya que la mayoría de la gente no tiene ni repajolera idea de como funciona el tema porque no usa el servicio ni sabe nada de los procedimientos, se inventan casi todo con tal de ponerlo mal. Los funcionarios flipan en colores y mandan a paseo con cajas destempladas a ingenuos que piden cosas absurdas “asesorados” por amiguetes. Yo he tramitado sin problemas asuntos que me pintaban como imposibles y descabellados, resultando ser procesos rutinarios normales y corrientes en la administración. Siempre te cuentan que conocen a alguien al que denegaron algo o no dieron asistencia a pesar de que su asunto era vital. Si investigas un poco resulta que todo son rollos patateros o personas que por ejemplo intentan obtener una invalidez por una uña rota o un cuento chino. Es habitual el individuo que te cuenta que el médico no le hace nada para aliviar su horrible dolor y está desesperado porque casi no puede ni andar, resulta que a la semana siguiente te enteras que está en Torrevieja de vacaciones.


El mundo te lo cuenta la gente
según les va a ellos en el. Los
consejos son muy peligrosos,
la gente que no conoce el tema
suele darlos sin pedírselos
y lo más probable es que te
monte una película con los trozos
que le han llegado de diferentes
partes, probablemente de opiniones
de individuos que tampoco sabían
ni papa del asunto. Los trámites
personales tiene que negociarlos
uno mismo informándose en el
lugar de donde se quieren obtener
resultados.

Hoy tampoco he encontrado nada
acorde al tema pero me he reído

bastante con el vídeo.



miércoles, 8 de noviembre de 2017

Y SEGUIMOS

Desde luego eso de la paz y tranquilidad familiar al final resulta ser una patraña. Bastante aburrido de arrastrar por esta vida la mierda de síntomas a los que tengo que hacer frente resulta que el resto de la familia también tiene que afrontar los suyos. Mis destrozos de la mielina tienen la compañía de diversas dolencias que padece mi entorno, es una pesadez tanta narrativa de enfermos cuando tengo mi agenda repleta de consultas médicas. Que un cuñado tenga una ciática voy a decir claramente que me la pela pero hay otros asuntos a los que no puedo dejar de atender a pesar de que un servidor da más pena que otra cosa.

Aquí tengo a la rubia a las puertas de una operación, hemos pasado consulta del anestesista que ha certificado que está estupenda...para meterle mano. Bromas aparte mi mujer tiene unos problemas bastante marcados de varices que ya nos han dado un par de sustos y el hematólogo decidió en la última consulta poner fin a esos peligrosos incidentes de sangrado. Metidos en el proceso ya nos acercamos a una próxima visita al quirófano, es una operación bastante rutinaria pero no deja de ser preocupante y más porque ella es un poco miedosilla. A mí comprenderéis que transitar por el hospital no me causa ningún problema, es mi segunda casa y solo falta que Osakidetza me monte un pisito para habitar allí permanentemente y acceder más cómodamente a las consultas.

Quien siga el blog sabrá que mi madre es paciente activa de cáncer igual que su yerno, mi sobrina lo superó al igual que su madre se rehizo de su ictus. La familia política tampoco anda a la zaga, recientemente hemos sufrido la pérdida de mi suegra, por cáncer, y uno de mis cuñados, mi vecino, está en radioterapia. Familia modelo pero no descarto que otras tengan un historial actual parecido, es el resultado del incremento de la esperanza de vida ya que todos los nombrados excepto mi sobrina haría tiempo que no estaríamos por aquí si no existiese la sanidad. Son los logros de la medicina que ha estirado la vida de la gente que antes no llegaba a sufrir estos males por falta de tiempo, algo que la chusma antivacunas y antimedicamentos ignora por sistema.

Osakidetza no ha hecho buen negocio con mi familia, vamos, que somos una ruina. Nada de catarros o gastritis, aquí por todo lo alto: cánceres, ictus, prótesis, esclerosis...También hay miembros que no salen del médico por dolores de espalda o cuentitis aguda que no hacen más que quejarse llevando vidas muy cómodas. Ya me gustaría ver la cara de alguno si tuviese que vérselas con una inquilina como la que yo albergo en vez de andar quejándose por chorradas que te plantan en las orejas como lo más horrible que existe cuando se te ocurre citar tu estado.

No quiero meterme en más rollos de enfermedades familiares, más o menos ya tenéis idea de por donde andan los tiros en esta casa. El sistema sanitario hace su trabajo pero no veo a ninguno de sus jefes darse una vuelta por aquí preocupándose de la situación. Los enfermos crónicos incapacitados somos una raza aparte, un grupo de humanos que somos inmediatamente apartados del rol social que nos ignora de forma apabullante. La sociedad quiere individuos activos y aunque podamos realizar labores adaptadas las empresas son reacias a este tipo de personal a pesar de las ayudas y subvenciones oficiales, cumplen solo al nivel obligatorio. También sufrimos cambios en nuestro entorno y amistades porque dejamos de ser atractivos, aquí depende mucho el estado emocional del enfermo para asumir esos cambios sin traumas. La actitud positiva es fundamental para mantenerse sereno pero no siempre estamos en esa disposición, en el momento de escribir estas líneas yo estoy pasando un período difícil y le tengo a la rubia preocupada. Bueno, al menos lo reconozco y eso no es malo.

Un aspecto nada desdeñable del tema es la actitud que toman ante tu enfermedad la gente que te rodea. Ceñirte a las indicaciones de tus médicos es una actitud adecuada pero no puedes evitar escuchar los consejos de personas que crees que te aprecian, no se yo algunos. Es habitual el desconocimiento de los procesos del sistema sanitario y social por parte de aquellos que no los usan nunca y que se basan en las habladurías corrientes que ponen todo a bajar de un burro, ahí nuestros fantásticos políticos tienen mucha culpa. Otro aspecto desolador es que la gente no es capaz de entender tu enfermedad por mucho que se la expliques o la confunde con otra, es habitual que cuando les hables de esclerosis múltiple la confundan con la ELA, de la que desconocen sus catastróficos efectos, cuyos enfermos se cambiarían por ti sin dudarlo. Cuando tu mal es lento y progresivo tu aspecto exterior no tiene mala pinta y los síntomas, que no son ninguna broma, no son visibles a simple vista por lo que los ignoran y te sueltan esa odiosa muletilla: “se te ve muy bien”. En el caso de la esclerosis los cambios suelen pasar a ser visibles cuando tienes problemas de movilidad ya que tu aspecto habitual no se ve afectado. Lo habitual en la calle es que si no llevas la cabeza debajo del brazo, una enorme escayola, un vendaje integral o estés esquelético y blanco como la cera tu aspecto resulte magnífico, lo de dentro se la sopla porque no se ve.

Un punto y aparte es encontrarte con acérrimos seguidores de la medicina alternativa, os recordaré que si es alternativa no es medicina. Sus consejos suelen ir acompañados por discursos ecológicos, antiwifi, animalistas y antifarmacéuticos y ya no digamos si resulta que además son vegetarianos. Son ideas que son muy bonitas, la perla de la vida sana y moral perfecta pero que te hacen dudar seriamente de como el ser humano pudo sobrevivir a la prehistoria con tanto veneno y alimentos inadecuados que ellos denuncian. Tampoco te dejan escrutar su vida porque en los primeros cinco minutos ya has detectado media docena de contradicciones, citaré la primera que es la presencia del móvil en el bolsillo. Hay mucho rollo patatero que genera dinero para gente que quiere convencerte de que los males de tu vida los produces tu con tu comportamiento y costumbres. La naturaleza no se puede controlar y eso los médicos lo tienen muy claro. También tenemos gente que piensa que todo está inventado y tiene cura, en ese caso les ruego que se pasen por casa a ver si así me quitan de encima ese mal que la sanidad no me puede eliminar.

Vivimos en una sociedad compleja y todo el mundo en el fondo sabe bien como hacer la vida más fácil. Complicamos nuestra existencia cuando pensamos que es mejor la que llevan otros y al final la cochina envidia produce enormes desajustes que impregnan todos los niveles. Estas diferencias aparecen también a nivel sanitario donde cuando tienes problemas permanentes te dejan más solo que la una y a la gente le da igual lo que te pase. Todos los enfermos estamos acompañados por los nuestros que nos quieren y nos cuidan pero la cosa cambia cuando vas un poco más allá en tu entorno. Incluso hay gente que es ignorada por los familiares directos que se lavan las manos deliberadamente del problema y aunque parezca terrible les parece estupendo que estés hecho una mierda. No nos engañemos, el mundo perfecto no existe y hay que tirar con lo que hay a pesar de que sea una pesadilla.

Seamos serios, no consiste en ir de bueno ni mártir y poner la otra mejilla cuando estamos puteados, cuando te das cuenta te han saltado todas las muelas y estás más jodido que antes. Hay que fijar bien la posición y poner las ideas claras a la gente que no quiere colaborar, estás enfermo, no tienes cura así que mejor quitarte de en medio a todos los cantamañanas que encuentras en tu camino. No consiste en dejar de hablarles porque hay maneras más sutiles de marcar el terreno pero hay que dejarles bien claro que no estás para tonterías. A veces te da por desear maldades a estos sujetos, es una pérdida de tiempo y el que sufre el daño eres tu. La paciencia es una estupenda virtud, a veces el tiempo es dolorosamente lento pero quien vive jodiendo a los demás suele terminar pagando precios muy altos.


Nuestro entorno, ese maravilloso
mundo donde creemos que se harán
realidad nuestros planes resulta ser
el incordio más gordo en nuestra
vida. No podemos hacer absolutamente
nada con la enfermedad y encontramos
que aquellos que deberían ocuparse
de nosotros tienen su propios objetivos
y no están dispuestos a renunciar
a ellos. La paciencia es el mejor
consejo, pero coño: también se acaba.

A quienes os guste Miyazaki os
encantará el vídeo de esta semana y

podréis volver a disfrutar de Chihiro.




miércoles, 1 de noviembre de 2017

PAIS

No estoy seguro de que este tema deba reflejarse en este blog pero en las últimas semanas he estado meditando cuestiones sociopolíticas a la vista de las tribulaciones de la actualidad. Yo he sido durante gran parte de mi vida un febril consumidor de información pero me ha caído encima un diagnóstico que se ha convertido en la primera página de mi existencia y ha conseguido arrancarme poco a poco de las garras de los medios. El mundo fue relegado a un segundo plano el día en el que comencé a pincharme copaxone, físicamente no estaba mal y continuaba con mi vida habitual con su trabajo y sus costumbres pero ya las cosas pasaban a estar mediatizadas por la presencia de la esclerosis de los cojones. Durante un tiempo conservé mis aptitudes pero poco a poco las cosas me iban costando cada vez más esfuerzo hasta que un día llegó el brote, que se plantó en la sala del café del curro sin avisar. La enfermedad que hasta entonces solo había ocasionado destrozos severos pero asumibles pasó a una segunda fase que me dejó hecho una mierda y se salió con la suya cambiando mi vida.

Ya entonces mi cabeza había comenzado a trazar sus propios planes de destrucción masiva de todas los patrones e ideas que me habían guiado por la vida. La realidad es tozuda y cuando tus capacidades se ven mermadas el mundo de alrededor empieza a resultar absurdo y no tienes más remedio que cambiar de objetivos. Si eso resulta ser bueno o malo será la sociedad quien tenga que decidir sobre mi actitud ya que yo ya he resuelto como seguir mi camino. Mis ideas políticas a lo largo del tiempo habían sido cambiantes porque mi vida estaba instalada en un balancín y lo llevaba fatal, cuando votaba pasaba de una opción política a otra contraria como quien se cambia de calcetines, inestabilidad imbécil total. Al final da igual lo que escojas, el camino no lo trazan señores con corbata sino las capacidades que tu cuerpo puede desarrollar. Naturalmente no solo es la manera personal de actuar, tiene que haber unas leyes y un modelo social que te permita implementarlo y eso en cualquier país es la madre del cordero.

Ahí empiezan los problemas, hoy día existen unos espantosos medios de manipulación que conforman la sociedad a medida de quien los maneja sin tener que recurrir al método tradicional de hacer historia que se decidía preferentemente a garrotazos. En el principio de los tiempos los porrazos eran locales y luego se fueron ampliando en el espacio a medida que crecían los artilugios para repartir estopa. Ahora el pueblo se degüella asépticamente en twitter o whatsapp mientras un encorbatado gilipollas puede desencadenar la tercera guerra mundial con un portátil tomándose una copa en la terracita del bar del parque. Para un individuo condenado como yo es toda una atractiva tentación, pero seré prudente y respetaré al personal porque uno tiene sus amores.

Somos un país que es producto de una decisión tomada hace unas décadas y que mandó a la mierda el sistema educativo considerando que el culmen de la existencia era conducir un bmw. Tengo un latiguillo al que suelo recurrir en mis conversaciones y que dice que se puede tener un coche de muchos millones aparcado a la puerta de casa mientras el grifo del lavabo hay que cerrarlo con un corcho. Las preferencias del personal son claras: restregar cualquier éxito en la cara de los conciudadanos mientras se acumulan las miserias más rastreras fuera de la vista del público. Cuando un probo vecino piensa en los demás no le hace ni puta gracia que tengan coche y le importa un pito si en sus casas tienen agua corriente o no. Eso es básicamente el contrato social de este país. No creamos que el patio está pintado de otro color en el resto del mundo, la única diferencia apreciable es que aquí nos encanta que nos vean los lujos que gastamos mientras metemos bajo la alfombra los calzoncillos con tomates. No tenemos cresta de gallo, gastamos una del tamaño de esas que se les asigna a algunos dinosaurios de talla xxl.

Si me pongo a pensar en la política me entra un bajón de lo más bestia. La edad te va poniendo en tu sitio y contra más mayor te haces menos cambios estás dispuesto a asumir y menos posesiones estás dispuesto a arriesgar. Viví mi infancia dentro de una dictadura, todavía recuerdo a mis padres oyendo Radio París en un transistor modernísimo que se trajeron conmigo de Alemania. Por mucho que mi genética es castellano-aragonesa y mi dni sea de modelo español vi la luz en medio de la cuenca del Rhur. Cualquier nacionalista de variado tipo de los que tenemos por aquí me miraría de reojillo al leer en el carnet el apartado de nacimiento y pensaría inmediatamente en la Merkel. Me suelo acordar de Manuel, un antiguo compañero de trabajo, graciosísimo sevillano con acento superlativo casado con una vasca y que solía decir en un sevillano subido y de forma muy graciosa: “uno es de donde se gana los garbanzos”. Había sido andaluz, catalán, francés, madrileño, extremeño y por fin vasco pero ni se te ocurra decirle ningún disparate sobre esos lugares porque se te lanza en plancha, se me ocurre que quizás los tiros van por ahí pero yo no contabilizo mi lugar de residencia como una parte de mi patrimonio.

Mi indefinición patria se vio muy influenciada cuando solicitaba becas de estudio que aquí en España se tiraban un año revisando los papeles para concederte tres mil pesetas “pa libros” mientras que al solicitarlas a los germanos, tenía derecho, suponía dos simples meses de trámite, correo internacional incluido, que culminaban con un giro de casi cien mil “pelas” de las de entonces. Yo solo era un pingajo adolescente pero no tenía muchas ganas de visitar el palacio de la Moncloa, el álgebra dejaba claro quien se preocupaba de mi educación y de la situación social de mi familia. El asunto político aquí en el oeste de los Pirineos se revolucionó mucho con un grupo de pirados pegando tiros mientras los gobiernos y parlamentarios estatales nos dejaban con cara de primo mientras engordaban sus carteras a cuenta de resecar nuestros bolsillos. La derecha sigue jugando a príncipes y princesas, la izquierda todavía no se ha enterado de que se cayó el muro y los nacionalistas tiran el chupete desde la sillita. Todos los países tienen problemas con la calidad de su gestión pero el nuestro está agravado por la bajísima cifra que tiene el coeficiente intelectual de nuestra clase gobernante. En vez de un país han construido un patio de vecinos y todos sabemos como suelen funcionar esas comunidades en las que los inquilinos están siempre tirándose los trastos a la cabeza. Cuando observo al personal de la estación espacial me corroe la envidia porque se que nadie va a subir a tocarles los cojones.

Definir lo que soy yo es un dilema difícil de resolver, a los dieciocho la administración alemana dejó de darme ayudas porque podía trabajar. La española me permitió terminar los estudios pero se empeñó en que hiciese la mili muy tarde, con veinticinco años, donde observé la indigencia en la que vivía el ejército que supuestamente garantizaba el rollo. No instruyeron precisamente a un patriota y espero que hoy en día la cosa haya cambiado porque si no nos invade Andorra. Lo que es seguro es que no soy el colmo de la inteligencia pero tengo sentido suficiente como para observar el desastre de pandilla política que circula por nuestras instituciones, no se salva nadie. ¿Ha visto alguien algún estadista por ahí?, en Europa se les desencaja la mandíbula de tanto reírse y nos ven como vemos nosotros a las ridículas beatas de peineta. También ellos tienen políticos de feria pero hay unas cuantas cabezas muy bien amuebladas que además hablan un perfecto inglés a pesar de ser oriundos de puebluchos campesinos pero exquisitamente educados. Con nuestra espantosa formación somos totalmente incapaces de poner orden en nuestra sala porque está saturada de coches oficiales y los ciudadanos se ven obligados a circular pisando cabezas por falta de espacio. De vez en cuando nos sale algún cantamañanas con ganas de reformas, pero suele cambiar su discurso cuando se altera el contenido de sus bolsillos, algo muy habitual cuando acceden a las nóminas públicas.

Son los ciudadanos abandonados a su suerte los que hacen país, pagando todos los días la nómina a un ejército de incompetentes que ni se molestan en mirarlos. A pesar de la disparatada cantidad de políticos que dicen preocuparse de nuestros problemas no he recibido visita de ninguno interesándose por mi enfermedad, ni yo ni el resto de los cuarenta y siete mil individuos que gozamos de los favores de la esclerosis múltiple. Tampoco se les ve por las salas de quimioterapia de los hospitales ni por los comedores sociales pero suelen indignarse cuando ven algo de polvo en los asientos de su coche oficial. Por las noches observo el cielo a pesar de mi pésima vista buscando entre las estrellas el rastro de ese meteorito tan majo que acabará de raíz con todos nuestros problemas.

La vida está atiborrada de problemas
y existe esa clase de gente que promete
soluciones mágicas para que tu puedas
comerte un helado tranquilamente
sentado en el parque pero que no se preocupan
de meter gas en la cámara para conservar
la fría golosina por lo que no te comerás
una mierda. La magia se desvanece muy
pronto y la realidad se presenta cabezona.
Solo tenéis que mirar en este vídeo la
diferencia entre fantasía y realidad,

¿ cuál es mejor ?



martes, 24 de octubre de 2017

FUMATA BLANCA

Mi actividad social incluye una cantidad de eventos muy diferenciados. No es ningún secreto, todos los tenemos y durante la vida a veces hay cosas que ganan y pierden fuerza. A medida que pasan los años te ves envuelto en diferentes actividades, a los dieciocho tus amigos son tu mundo y no imaginas nada sin ellos; cuando andas más o menos por la segunda mitad de los veinte las bodas te caen a pares y tu bolsillo tiembla; un poco más tarde comienzan a aflorar los nenes y en el siguiente capítulo te dedicas a consolar a tus colegas por sus fracasos de pareja o a intentar arreglar los tuyos. Por lo general hoy en día cuando rozas el medio siglo es el momento en el que tus mayores se empiezan a ir, y no al baño precisamente. Actualmente vivo en la temporada de los funerales y de repente se me ha planteado un dilema.

La iglesia, esa cosa que probablemente a los más jóvenes os suene a rollo patatero, de repente cobra actualidad. No os asustéis, no voy a meter ningún coñazo de virtudes cristianas ni a hacerle campaña a la propagación del catecismo porque os aclaro que no soy religioso, pero tampoco ando por ahí con la ametralladora en la mano buscando alzacuellos. Me ha tocado en esta vida ver a esta institución rozando la caída libre, pero no es su caída precisamente lo que me preocupa, el imperio romano también se fue al cuerno y nadie ha protestado.

He vivido en los últimos tiempos un rito funerario y alguna que otra misa extra a la que en franco respeto asistí sin poner ninguna traba. La iglesia siempre ha estado presente en mi vida y conozco bien su ritual, incluido su sorprendente backstage ya que en su tiempo ejercí de monaguillo. Me tocó la época del final de la dictadura momento en el que todavía estaba en todo lo álgido de su poder aunque ya empezaba a resquebrajarse. Figuraos, por entonces un domingo por la mañana teníamos cinco misas, alguna con público incluso en la calle, y había en la parroquia más de una docena de sacerdotes. La iglesia siempre estaba abarrotada y un ejército de monaguillos dábamos asistencia al clero. Yo desde luego no tenía ninguna vocación porque en casa del tema religioso ni flowers y me metí en el sarao acompañando a mis amigos. Veíamos con regocijo el poder disfrutar de unos locales parroquiales para pasar el rato por el morro y de paso sacarnos unos durillos con las bodas y bautizos que eran abundantes dejando suculentas propinas. Lo de escanciar vino y repartir hostias era el precio que teníamos que pagar y la verdad es que no resultaba un trabajo agotador.

Hoy en día ir asistir a misa es una epopeya, aquí en la provincia los pocos curas que quedan han de repartirse el trabajo entre parroquias que resulta frustrante al consistir en repartir espiritualidad a cuatro viejas, suena fatal lo reconozco. Ya solo hay una misa los domingos y la iglesia es un espectáculo de gradas vacías con un público armado de bastones, muletas y andadores. Cuando esta institución perdió su poder se vino abajo porque no supo encajar la realidad social, muy diferente a la que ellos impartían instalados todavía en los usos y costumbres de la edad media. Aquí en el País Vasco además la cosa se les fue de las manos ya que en los locales en los que yo me divertía jugando al ping-pong tras desenfundarme la blanca sotana de monaguillo nuestros hermanos mayores conspiraban cosas muy feas, inspirados por los oportunistas de turno que repartían armas. Hoy en día se enfrentan a una dolorosa pero necesaria extinción.

No me duele el declive y el poco futuro al que se enfrenta esta institución. Lo que me duele que no hay ninguna organización capaz de prestar un auxilio moral de calidad a la gente ya que todos barren para casa y te dan servicio solo si te integras en sus filas como las telefónicas. Yo no lo busco, soy un individuo que vive integrado en una realidad social alienante y que se autoabastece de unos ideales propios, probablemente desastrosos. A pesar de haber asistido a colegios religiosos la espiritualidad no me alcanzó ni de coña aunque si adquirí costumbres cristianas tradicionales. Si, por mucho que me la sude la iglesia he sido instruido en sus prerrogativas e ignorarlo supondría un autoengaño descomunal. Me queda solo el respeto que me obliga a cumplir con aquellos que viven esa realidad como parte de su vida, incluso me santiguo incapaz de olvidar unos rituales que arraigaron cuando aún era un mocoso. No penséis tampoco que soy un descreído, lo que no comparto es el teatrillo que se monta y se inculca a la gente que en su mayoría no consigue entenderlo correctamente.

Y a que cojones viene toda esta reflexión para un enfermo esclerótico...me cabe pensar que puedo necesitar un auxilio moral para mis andanzas quizás no ahora pero si cuando la cosa se ponga fea o me lleguen experiencias que por ley de vida me va a tocar pasar. Muchos todavía lo veis en la iglesia pero yo me entrego en cuerpo y alma a mi neurólogo, a pesar de saber que también se sienta en el váter como yo todas las mañanas. Nada reparte los milagros en un mundo cuya conciencia vaga a su puñetera bola pegándose unas hostias espantosas contra los muros que levanta la gente que carece de corazón. Nuestra forma religiosa tradicional es la que dicta el Papa pero se ha quedado anquilosada casi en la época donde se le daba fuego a las brujas, es una lástima que actualmente ya no se estilen las hogueras.

Conseguir auxilio espiritual siempre ha sido difícil, incluso cuando había un porrón de curas era poco probable encontrar un tutor adecuado. La actualidad ha revelado la historia del clero que aprovechaba su condición de conductores de almas para completar su colección de bragas y calzoncillos. Esas cosas siguen sin depurarse por lo que no sueltan lastre ni a tiros y se van directos al fondo. Si he conocido religiosos inteligentes pero era tan difícil encontrarlos como toparme con un militar decente cuando hice la mili que, ojo, también los había. Suerte que yo vivía en mi cajita de cristal porque algún listillo podría haberme diseñado una vida de luz y color, afortunadamente escogí el gris oscuro y aunque me pego unas hostias de kilo no he precisado todavía asistencia espiritual.

Pero llegará, lo se, la carne es débil y esta sociedad es un martirio permanente. A saberse dónde buscar, lo normal es tirar de lo que hay pero tal y como está el barrio a ver de quien se fía uno. Va trascurriendo el tiempo, la vida ha pasado por momentos difíciles y lo más jodido como he dicho antes es que faltan algunos por pasar que son fijos e inevitables. Lo más normal será que alguno quiebre mi actitud y tenga que buscar ayuda si soy capaz de darme cuenta. Como veis no solo de esclerosis vive el blog, también otros asuntos me jaman el tarro y me pregunto a que demonios me viene esta chapa sobre la iglesia, puede que me esté volviendo gilipollas.


La sociedad ha cambiado en las
últimas décadas. Yo no se donde
estoy instalado, mi padre tampoco
lo tenía claro y a mi madre solo
la veréis en los funerales, vendrá de
familia. En casa jamás hubo ambiente
religioso, quizás eso es la marca de
mis padres de haber tenido que emigrar
a Alemania a trabajar, de paso me
tuvieron a mi que soy un producto
elaborado y terminado en mitad de la
cuenca del Rhur. La iglesia se enfrenta
a un enemigo poco menos que imbatible
que todos llevamos en el bolsillo y es
muy bonito, lleva emoticonos y todo.
Habrá que reírse un poco así que ahí

os va un pequeño regalo:



miércoles, 18 de octubre de 2017

RECUERDOS

Hala, hoy toca hacer revisión de vida y van....he perdido la cuenta. Eran bastante habituales en otras épocas donde lo normal era estar derrumbado metido en una soledad que me acompañó durante muchos años y los resultados solían ser desastrosos. Me costó horrores salir del agujero, ahora las cosas me las tomo de otra manera y los cambios que hago vienen de decisiones razonadas. Por supuesto que mi filosofía puede resultar ser la de Pepito Grillo pero cuando se tienen responsabilidades la cosa ya adquiere otra seriedad.

Toda la vida preocupado por las chorradas más nimias, inseguro hasta las trancas pensando en que la tragedia era inminente. Pues bien, la tragedia llegó hace cinco años con el diagnóstico de la esclerosis múltiple y mi vida ha seguido adelante. El cambio ya se había iniciado desde hacía tiempo pero parece ser que la naturaleza decidió incentivarlo. Tuve mucha suerte hace ya un porrón de años cuando caí en manos de la rubia que es la gran responsable del trabajo de mi transformación con una actitud que siempre ha sido firme como una roca y mucha gente ha intentado doblegar sin conseguirlo.

Mi fortuna es haber llegado hasta aquí sin meterme en malos rollos. Fue una proeza aguantar la adolescencia sin meterme en asuntos de drogas donde cayeron de cabeza mis amigos como corderitos. Así me quedé más solo que la una con todos mis problemas familiares encima, sin apoyo de nadie, por lo que la madurez tardó horrores en llegar. Gracias a una disciplina infantil de chichinabo me mantuve en una férrea actitud permaneciendo calladito y obedeciendo sin rechistar, así pude mantenerme en pie pero era incapaz de tomar decisiones propias. Eso ya pasó hace muchos años pero dejó un poso de café hasta más o menos la mitad de la taza, y todavía queda.

Oh, Dios mío, ya estoy resumiendo mi vida a mi manera, menudo peligro. Más o menos es un resumen realista pero está plagado de meteduras de pata y hostias colosales gracias a la ignorancia que ha presidido todas mis acciones. Tengo una cualidad que es una bendición que consiste en que olvido enseguida las afrentas que me hacen, lo malo es que muchas veces me ha hecho caer de bruces en el mismo error. Todo es un cúmulo de cosas que ha forjado mi carácter como le pasa a todo el mundo. Descubrir los errores es doloroso y muchas veces es imposible deshacerme de ellos aunque lo intente con todas mis fuerzas.

El mundo no funciona como queremos, las cosas no nos pasan porque las provocamos nosotros, simplemente pasan. No es una frase mía, me la dijo alguien al que aprecio mucho. Parece fácil de entender pero ni de coña, la carga de profundidad que tiene revienta cualquier submarino a centenares de kilómetros de distancia.
Esa idea de curas baratos que nos repiten hasta la saciedad de que la vida es un valle de lágrimas es una estupidez de proporciones colosales. Ese falso martirio que hemos de sufrir por acciones que hacemos contra el “orden divino” no es más que un intento de manipularte para que sigas las ideas de otro como un borrego. En realidad somos libres de jamarnos una hostia como nosotros queramos.

Muchas veces pienso que solo digo chorradas, creo que he estado demasiado tiempo aislado del mundo exterior dentro de una cajita de cristal. Cuando salí ya no era posible restablecer una personalidad normal y corriente así que muchas de mis actitudes están marcadas por la soledad. No voy a negar que desde mi diagnóstico muchos resortes han cambiado dentro de mi coco y me he abierto más pero suelo pasar temporadas metido bajo una manta y tiene que ser mi mujer quien tire de ella para sacudirla y quitarle el polvo. Creo que la puñetera en los últimos tiempos me ha cogido el tranquillo así que ya no me libro de las raciones de realidad para sacarme de mi caja.

A mi alrededor ocurren cosas, últimante muchas, y ya no soy indiferente. Recuerdo que antes ni pestañeaba ante la mala baba de la gente que me rodeaba, yo iba a mi rollo y punto. Ahora me indigno y he empezado a repartir zascas, algo impensable hace pocos años, son bastante inocentones pero funcionan aunque el mejor sistema contra la estupidez es el silencio. Pero vamos a dejarnos de rollos, a la vista de lo que hay es inevitable empezar a repartir hostias porque la gente sigue habituada a clavármela en cuanto tiene ocasión. Ya estoy hasta los huevos.

No me quiero volver un borde porque dadas mis peculiares características de esclerótico daría el clásico perfil de amargado. Uno de mis habituales miedos era que si contestaba a la gente tendría represalias pero la observación y el atrevimiento me han llevado a descubrir que la gente suele callarse ante las evidencias. Se que no me voy a volver un revolucionario porque tengo unas normas de trato bastante tranquilas forjadas durante años y no soy un baby precisamente. Tampoco despierto mucha atención, en la vida tengo pocos followers, así que no creo que tenga que ponerme un turbante y lanzarme a la arena al estilo Sandokan cimitarra en mano.

Mi mujer es un punto de apoyo indispensable, toda la vida detrás de un mostrador le ha dado doctorado cum-laude en el trato a las personas aparte de que ya de por si es avispada. Desde mi diagnóstico mi lengua se ha desatado, empecé a hacerlo fatal pero he ido mejorando a base de cagarla con mis discursos, ahí está ella dándome pataditas cuando ve que me voy a salir de la curva. Lo trágico es que cuando llegan las discusiones adivinad quién tiene las de perder, ains.

Lo que realmente me resulta curioso es que esta condenada mierda de enfermedad me ha hecho espabilar. Desconozoco si la dirección del camino que he tomado es la correcta y se perfectamente lo incierto que es mi futuro que puede volverse en mi contra y transformarse en un infierno con demonios y tridentes. Muchos factores se han cruzado, mi vida ya tiene un tamaño considerable y mi biografía es muy variada. No hubo valentía y lo jodido es que ahora quiero correr, justo el mejor momento cuando mis piernas ya no son capaces y mis fuerzas un vago recuerdo del pasado. A veces me atasco pero cada vez menos, quizás sea cosa de familia porque observo que cada vez me parezco más a mi madre a pesar de haber heredado las aficiones de mi padre. A ella le diagnosticaron su cáncer quince días después de que a mi me presentaran oficialmente a la esclerosis múltiple y ahí estamos los dos, tranquilos, contentos....y felices.


Desde luego no dudo que
me puedan tomar por loco.
A pesar de que la vida me
ha dado hostias hasta en el
carnet de identidad aquí estoy
disfrutando de lo que puedo
y a pesar de que cambiaría mi
Seat por un BMW soy bastante
conformista. En este estado de
cosas todavía puedo disfrutar un
poquillo como con las animaciones,
que me suelen resultar originales

y divertidas...como esta:



miércoles, 11 de octubre de 2017

DEATH

Hay entre la gente un pacto silencioso que nadie ha firmado pero que todo el mundo respeta y es el no mencionar ciertos temas en las conversaciones habituales. Hay cosas que nadie cita o sobre las que todo el mundo miente descaradamente. Nadie dice la verdad sobre su sueldo, ni cita sus antecedentes penales o sus deudas económicas legalmente reconocidas. No dicen el nombre de su amante o que su compañía en la cama tiene su mismo sexo. Tampoco confiesan lo que roban o que mantienen un matrimonio farsa con años de no compartir lecho y así un montón de temas de la vida que se trata de ocultar a los demás. Pero hay un asunto muy común a todo el mundo y del que no suele salir ni “mu” de la boca de la gente: la muerte.

No sabía que asunto afrontar en un post y de repente, aleccionado por recientes acontecimientos se me ha ocurrido que podía poner alguna nota sobre el tema. Hoy en día se vive como si el mañana no fuese a llegar y todos actuamos como si siempre fuésemos a estar ahí. Morirse no entra en absoluto en los planes de la gente pero la realidad es insoportablemente jodida: todo el mundo casca. Incluso las series y las películas evitan mostrarlo directamente a pesar de estar plagados de asesinatos, los planos del momento de las muertes suelen ser normalmente sugeridos, pocas veces vemos en directo un hachazo en la cabeza. Pero la señora de la guadaña está ahí, agazapada en una esquina esperando pacientemente su momento.

Soy una persona que ya está condenada, un enfermo incurable cuya vida ha quedado fuera de juego pero que no estoy amenazado por la parca. Hay otros enfermos en casa con más riesgo que yo que solo me enfrento a una discapacidad que puede llegar a ser severa pero que solamente en contadísimos casos amenaza guadaña en mano. Ahora mismo me preocupa mi madre, una paciente de cáncer que está controlada pero cuya edad la pone en riesgo por sí misma, sin necesidad de enfermedades. El reciente fallecimiento de la madre de mi mujer me ha dejado tocado, le tenía mucho afecto, y es sin ninguna duda el motivo de enfrentarme a este tema en el blog.

Mi generación nunca ha estado excluida de los velatorios, recuerdo perfectamente el de mi padre que viví con once añitos. Nadie se planteaba sacar a los niños de la escena pero hoy en día es tema tabú, a los críos se los factura enviándolos bien lejos del acontecimiento poniendo en marcha el sistema de negación de la muerte. He vivido fallecimientos de gente cercana pero nunca había visto el momento de expirar de una persona, mi suegra ha sido una experiencia dura que se me ha quedado grabada a cincel en mi enfermo cerebro. Vivir la muerte, frase contradictoria, te pone en tu sitio enfrentándote cara a cara a una realidad por la que vas a pasar sin remedio. Es muy fácil decir con la boca pequeña que no le tengo miedo, así a lo macho ibérico, pero no dejo de verlo como algo normal y que además no debe de preocuparme porque una vez producido ya no me voy a enterar de nada.

Las consecuencias que tiene la muerte de una persona hoy en día son un caos absoluto. Ni que decir tiene que al fallecido le importa ya una mierda todo lo que pase pero somos los que quedamos vivos los que organizamos un carajo monumental con el evento. Si el fallecimiento es sorpresivo e inesperado como los accidentes el trauma es grande pero si se ha producido por un proceso de vejez o enfermedad paulatina mucho antes de ocurrir ya se habrá iniciado un proceso demoníaco en el entorno del muerto. La gente cuando es mayor tiene tras de sí una acumulación de bienes, también de deudas, que son la preocupación real de un ala de su entorno ya que el cadáver tiene un nulo valor para los que aquí se quedan. Por supuesto que hay personas muy afectadas en lo emotivo pero hay una parte de gente a los que les importaba un pimiento su estado. En el juego de las familias tras un óbito todo el mundo prepara sus cartas en la espera de la partida del juego de la herencia, triste y materialista pero la realidad es así de puñetera.

Y esa es la verdad del tema, se muere un familiar y los vivos somos los que montamos un follón de puta madre. Muchas veces la actitud de la persona que fallece ha mantenido con su esfuerzo la unidad familiar y de repente, al desaparecer, saltan las luchas al campo de batalla. También, como no, hay cantidad de eventos de este tipo muy tranquilos y sin disputas pero no son normales cuando hay muchos herederos. Vuelvo a repetir que somos los vivos los que hacemos un espectáculo de estos procesos.

Si ya nos metemos en el plano filosófico la muerte se nos va por un montón de caminos. Depende de las creencias religiosas de la gente, yo tengo las mías pero tengo muy claro que diñarla es un proceso exclusivamente biológico y que cuando un cuerpo deja de funcionar pues campana y se acabó. Dejemos que el alma tome el camino que quiera pero a pesar de la diferente función que le dan las creencias existentes todas las almas tienen algo en común: ninguna vuelve por aquí. Uno ya está acostumbrado a ese machacón soniquete que muchos listillos nos meten en relación al esotérico origen de las enfermedades y la causa de las muertes. Lo único que realmente les cuenta es que consiguen pingües recursos para su vida comiendo el tarro a la gente. Sí, me dejo arrastrar por el escepticismo, ya estoy un poco harto de rollos patateros de gente que te intenta endosar que tu eres el culpable de todo lo que te pasa y siguiendo los pasos que ellos te indican alcanzas la radiante felicidad, ah, no te olvides del donativo.

Quizás el tema no merezca bromas, lo que pasa es que estoy afectado por la actitud de algunos miembros de la familia en el fallecimiento de la madre de mi esposa. Una persona anciana con muchas necesidades que había sido prácticamente abandonada y de la que se hacían cargo mi mujer que es la hija pequeña y su hermano inmediatamente anterior que discreparía conmigo sobre reflejar el asunto en estas líneas. Quizás algunos hayáis notado que hubo ciertos cambios en el blog y que transformé totalmente un post que contenía detalles de esa muerte. Cometí el error de publicarlo en facebook donde muchos de mis contactos me conocen personalmente y en el criticaba directamente a parte de la familia. Un estúpido error en el que no caí en cuenta que propició que el post llegara a ojos indeseados de gente que está siempre buscando razones para indignarse y montar pollos. A mi me daba igual que me viniesen montando la pirula pero no que se la montasen a la rubia que no merece ser objeto de ataques por algo que es de mi responsabilidad. Que piensen que se van haciendo mayores y que quizás les toque recibir el mismo trato que ellos han dado a los suyos.



No, no me gusta nada este
post pero había cosas que
decir. Reconocer los errores
siempre es duro, pero la
mar de sano. El tema en si
no es nada atractivo pero
que le pregunten a los
mejicanos si les sienta mal
hablar de la muerte con
la que montan en su honor.
Simpática y preciosa animación.
Incluso puede que se os escape

una lagrimita.





miércoles, 4 de octubre de 2017

CONTACTOS

Pues nada, aquí sigo metido dentro del laberinto del desasosiego, no sabiendo para donde tirar. Acabamos de pasar en casa un mal trago y tanto la rubia como yo damos palos de ciego sin saber a quien partimos la cabeza. En ella va aflorando algún que otro geranio, siempre ha tenido temple ante la adversidad, pero yo sigo despistado y le dejo a ella que tire del carro. Mi especial situación de enfermo me deja más mosca todavía, pienso que algún día será tan divertido contarlo como cuando tengo que dar indicaciones sobre el lugar en el que nací. La gente no hace preguntas pero yo noto en sus caras a veces que algo no les cuadra. Mis actividades de la vida diaria se han vuelto normales para mí pero seguro que más de uno se ha fijado en mi forma rara de andar o manejarme en las escaleras. Tampoco pasará desapercibido ese extraño tembleque de mi brazo derecho cuando lo llevo suelto al andar pero nadie pide explicaciones. Me he vuelto a cruzar en la calle con un antiguo compañero de estudios, con el que me he saludado varias veces en los últimos tiempos y noto que me mira cada vez con más atención. Seguro que me ve algo raro y a este le conozco bien, terminará preguntando.

Siempre está esa duda en el aire de darme publicidad o mantener la boca cerrada sobre la esclerosis múltiple. Cuando recibí el diagnóstico parece que me dieron cuerda e iba dando todo tipo de detalles a cualquier mindundi que se me ponía a tiro. Menos mal que por fin me di cuenta y cerré la cremallera bajo la nariz, estaba instalado en la espantosa costumbre de darle a la lengua sin freno, algo que jamás había hecho en mi vida. Callarme fue una de las razones para crear este blog, quería contarlo pero necesitaba a alguien que realmente me comprendiese.

Ocultar el estado ha sido una estrategia que han utilizado grupos que ahora no callan ni echándoles agua hirviendo. Hoy en día si eres un acérrimo de las lechugas transpolares no tienes más que abrirte una cuenta en twitter y con un poco de paciencia logras tres docenas de seguidores que bastan para declararte mayoría indiscutible. Eso es lo terrible, hay una enorme cantidad de majaderos administrando “mayorías” y se creen líderes sociales dueños de la verdad absoluta, España está plagada de cretinos. Los escleróticos somos un colectivo de cincuenta mil personas en este país y justo justo nos conoce la madre que nos parió. A pesar de cientos de asociaciones y una bonita colección de emfighters en redes sociales el personal ignora olímpicamente nuestra existencia. Las audiencias son pírricas sobre todo si las comparamos con las que tiene gente que solo dice chorradas como Belén Esteban o Kiko Rivera, respetables miembros de la élite cultural del país. El colectivo LGTB salió del armario pero lo ha hecho tan mal que se parece más a una telenovela sudamericana que a un grupo organizado y no digamos ya los colectivos animalistas, veganos o antiwifis. Todos van de organizaciones respetables pero parece que le han encargado su estrategia de comunicación a la agencia de Chiquito de la Calzada. Lo descorazonador es que todo lo hacen tan cutre que son las estrellas de las televisiones que no dan ni de lejos la imagen de la gente normal.

Los grupos de enfermos parece que seguimos otro patrón pero los medios nos hacen totalmente invisibles. No damos juego mediático con esas palabras tan raras que usamos y tampoco vamos vestidos como Falete. Hay colectivos como los Alcohólicos Anónimos que no hacen proselitismo ni publicidad pero su número de miembros haría temblar a conocidos representantes políticos al compararlo con su cifra de militantes. Tener problemas en España es prácticamente igual que ser declarado culpable en un juicio donde la sentencia es la pena de muerte. Nuestros representantes políticos no solucionan nada, al contrario, solo ponen trabas a la vida de la gente mientras ellos se enclaustran en privilegios absurdos. Lo llevamos claro mientras no cambiemos la cultura y la política, algo que no ocurrirá al menos hasta el siglo veintitrés, justo tras la extinción. Desconozco la situación de otros países, no me he aventurado a investigar por internet pero supongo que lo nuestro es desastroso más que nada por el bajísimo nivel cultural que gastamos. Supongo que los países considerados serios tienen también problemas sociales similares a los nuestros, pero están en otra onda exenta de nuestra agresividad y mala hostia.

Reivindicarse o no esa es la cuestión. La verdad es que ocultarse puede ser complicado cuando se sufren taras físicas pero es intolerable que al confesarlo termines tirado en el cubo de la basura. Admitir la discapacidad significa ser marcado con un sello de “inútil” en un lugar bien visible. Inmediatamente pasas a un segundo o tercer plano, muchas de tus amistades dejan de llamarte y otros muchos te empiezan a tratar de la misma manera que se les trata a los bebés: ¡ Ay que pobre el chiquitín...!. Está el reducto confuso de la familia directa que no quiere verte así y actúa como si no pasara nada. Craso error, coño, eres un enfermo.

Mantener el estatus social con semejante pedrusco instalado encima resulta un trabajo hercúleo. La discreción es recomendable para todo bicho viviente pero para los enfermos crónicos es algo casi obligado. Hay que revaluar a todos los miembros del entorno, no con la intención de mandarlos al cuerno sino la de adaptar el propio comportamiento a su nueva actitud. Desgraciadamente si pierdes a gente que aprecias por el camino pues te jodes, lo único positivo es que no eran dignos de tu confianza por lo que algo ganas.

No es que a mi me haya supuesto una tragedia social, no he sido nunca una persona popular y no me he promocionado nunca en busca de amistades. Las circunstancias me han hecho sentirme siempre obligado a protegerme por lo que mis habilidades de relación dejan mucho que desear. Se que tengo fama de persona seria, perdón: no he podido evitar la carcajada, y eso ha influido mucho en la gente consiguiendo que ni se me acerquen. Visto lo que hay casi es mejor ser así porque no dejo de ver puñaladas traperas que se dan entre si personas conocidas que disfrutan de gran convivencia. Por otra parte las envidias y la codicia entre la gente de mi edad son las actitudes más habituales, todo Cristo en busca de la pasta sin tener la menor idea de vivir con la que tienen.

Iré dejando las tonterías en el escritorio, va siendo hora de cerrar el post igual que la gente de alrededor cierra las puertas de su vida en cuanto ve que tienes problemas. A mi que me den de lado no me importa demasiado pero se que muchos lectores os estaréis acordando de los muertos de alguien. Tranquilos, un poco de trabajo y una nueva vida, con un yunque encima, afrontando nuevos retos que siempre son un buen aliento. Felicidades a quienes gocen de una sana actividad social sin problemas en sus relaciones, a ellos como al resto os aconsejaré estar atentos a lo que se cuece alrededor con una sartén bien gorda a mano para poner orden en el grupo en el que os movéis.


Cuesta un huevo hacer amistades
y a veces no miramos demasiado
el percal con tal de conseguirlas.
Cuando tienes problemas comienzas
a notar quien vale la pena en tu
vida y te das cuenta del valor real
de tus elecciones. Muchas veces
rechazamos gente por las indicaciones
que los demás le ponen encima y
resulta que metemos la pata hasta
el fondo. Hay que ser como esta

niña y no fiarse de lo que te cuentan.